Q: ¿Puedo simplemente publicar en Instagram una foto de mis clientes felices sin pedirles permiso?
"No realmente. En los Países Bajos, la ley dice que una persona es dueña de su propia imagen. Además, el RGPD lo considera como dato personal. Eso significa que necesitas su permiso primero, de lo contrario pueden pedir que la retires, presentar una queja o incluso reclamar una indemnización."
Francesco Cattaneo
Por qué esto importa para las pequeñas empresas
Para micro y pequeñas empresas, nada parece más auténtico que mostrar clientes reales. Una peluquería publica orgullosa un “antes y después”, un café comparte a comensales sonrientes o un gimnasio muestra el progreso de un cliente. Estas imágenes parecen promoción inofensiva, pero bajo la ley neerlandesa tienen peso. Aquí se cruzan dos regímenes legales:
- Derechos de retrato (Auteurswet): las personas controlan cómo se usa su imagen reconocible.
- RGPD: las fotos de personas identificables son datos personales y requieren una base legal, casi siempre el consentimiento, para publicarlas.
Ignorar estas reglas tiene consecuencias reales: exigencias de retirada, daño reputacional e incluso reclamaciones por daños.
Derechos de retrato y RGPD: un doble candado
La ley neerlandesa define un retrato de forma amplia: no solo un rostro, también postura, contexto o cualquier rasgo distintivo que haga a alguien reconocible. Si una empresa publica una imagen así en un entorno comercial sin consentimiento, la persona puede oponerse y exigir la retirada invocando su “interés razonable” en su privacidad o reputación.
Al mismo tiempo, el RGPD trata la foto como dato personal. Subirla a una web o a Instagram es “tratamiento”. Para marketing, la base legal es el consentimiento explícito. El “interés legítimo” es casi imposible de defender aquí.
En conjunto, los derechos de retrato y el RGPD no dejan espacio: las empresas deben obtener el consentimiento del cliente antes de publicar fotos.
La realidad práctica para las MSEs
El consentimiento no es papeleo, es protección.
- Escrito es más seguro. Un formulario firmado o un correo evitan disputas posteriores.
- Oral cuenta, pero es frágil. Si un cliente dice “sí”, es válido, pero difícil de probar si luego lo niega. Mantén un registro.
- Guarda los registros. Archiva formularios, correos o notas para poder demostrar cumplimiento si te lo exigen.
Riesgo en acción
Escenario | Ejemplo de negocio | Riesgo sin consentimiento |
---|---|---|
Fotos de cambios de look | Peluquero publica “antes y después” | Violación de derechos de retrato + queja RGPD |
Historias en redes | Restaurante comparte foto de clientes | Cliente exige retirada, daño reputacional |
Progreso en gimnasio | Gimnasio publica foto de transformación | Queja por privacidad, posible reclamación por daños |
Por qué el consentimiento es más que una formalidad
El consentimiento no es solo un escudo frente a reguladores. Es respeto. Cuando se pide permiso antes de mostrar a un cliente, este se siente valorado, no explotado. La confianza crece. Y es más probable que compartan su experiencia positiva voluntariamente, amplificando tu marketing con buena voluntad en lugar de con riesgo.
Mantente por delante
Las fotos de clientes son un marketing poderoso. Sin consentimiento, se convierten en una bomba legal y reputacional. Haz del consentimiento una rutina y protegerás tanto a tu negocio como a tus relaciones con los clientes.
Checklist de acción para cada negocio
- Obtén siempre consentimiento antes de publicar fotos de clientes
- Prefiere consentimiento escrito; si es oral, regístralo
- Sé claro sobre dónde y cómo se usará la imagen
- Guarda un archivo de consentimientos (formularios, correos, notas)
- Forma a tu equipo: ninguna foto de cliente va online sin comprobar consentimiento
Head of Compliance and Legal Department
Francesco Cattaneo es el Jefe de Legal y Cumplimiento en XTROVERSO™. Abogado italiano calificado y experto en privacidad certificado por CIPP/E, conecta el derecho civil, la regulación digital y la gobernanza estratégica. Su escritura desafía la falsa división entre la ley y la innovación, mostrando cómo las reglas claras, cuando están bien elaboradas, no son límites, sino instrumentos de libertad, protección y diseño a largo plazo.